Las 17 leyes incuestionables del trabajo en equipo.

Actualizado: feb 12



A la hora de pensar en el trabajo en equipo surgen preguntas que no tienen una respuesta fácil: ¿Qué hace que un equipo tenga éxito? ¿Por qué algunos equipos progresan y logran éxito rápidamente y otros permanecen estancados? Es posible comprender el trabajo en equipo y las condiciones que lo hacen exitoso a partir de la observación de su funcionamiento y de las intervenciones del líder que enfrenta la dura tarea de transformar una “colección” de individuos en un verdadero equipo.


Este aprendizaje es un proceso, no se trata de magia instantánea. La incorporación de las 17 leyes exige concentración y esfuerzo. Si pones en marcha este proceso, seguramente disfrutarás de él, porque no solo impactará favorablemente en el equipo que integras o lideras, sino en cada aspecto de tu vida. Debes tener en cuenta que ninguna de las leyes es un hecho aislado, sino que juntas funcionan bien. Veámoslas.


1ª LEY - LA LEY DE LO TRASCENDENTAL.

“No hay problema que no podamos resolver juntos, y muy pocos que podamos resolver por nosotros mismos.” La verdad es que en las entrañas de todo gran logro hay un equipo.

La persona individual es demasiado pequeña para pretender hacer grandes cosas. Esa es la ley de lo trascendental.


Si dudas de esta verdad, piensa en un hecho de verdadera importancia y trascendencia para la humanidad que haya sido realizado por una sola persona. Verás que siempre encontrarás que involucra a un equipo.


2ª LEY- LA LEY DEL CUADRO COMPLETO.

“La meta es más importante que la participación individual” dice esta ley.

Los que integran equipos exitosos nunca pierden de vista que cada persona en ese equipo tiene una función específica que desempeñar, y que esa función es fundamental para el cuadro completo. Nadie es el centro.


El equipo no gira en torno de ninguna de esas personas, sino que todas ellas conforman su estructura. Sin esa perspectiva, ningún equipo alcanzará su meta, tanto sea en el deporte, en los negocios, en la familia o en el gobierno.


3ª LEY- LA LEY DE LA ESPECIALIZACIÓN.

No todas las personas sirven para todos los lugares en todos los equipos.

Cada persona tiene un lugar correcto para él, y reconocerlo es esencial para el desarrollo de un equipo. Para ubicar a las personas en el lugar adecuado a sus talentos a fin de que se desarrolle al máximo el potencial del equipo el líder debe:


  1. Conocer el equipo: la visión, el propósito, la cultura, la historia.

  2. Conocer la situación. Si es joven, recientemente integrado, o si ya está maduro para la tarea.

  3. Conocer al jugador. Por supuesto que es imprescindible conocer a la persona que se está tratando de ubicar en un equipo conveniente, saber de su experiencia, habilidades, temperamento, actitud, disciplina, control emocional, etc.

Armar un equipo es como una tarea de ensamblaje, el resultado debe ser un cuadro perfectamente integrado.


4ª LEY- LA LEY DEL MONTE EVEREST.


A medida que crece el desafío, aumentan también las necesidades de un trabajo en equipo. Esta ley recibe su nombre de la metáfora de escalar el Everest. A medida que los escaladores ascienden y alcanzan un nivel más alto, más alto debe ser también el trabajo del equipo. No se sube al Everest solo o en competencia. Sólo se logra en equipo.


Ahora bien ¿cuál es tu Everest? Analízalo formulándote estas tres preguntas:


  1. ¿Cuál es tu sueño?

  2. ¿Quién integra tu equipo? Recuerda que tu equipo debe tener el tamaño (en calidad) de tu sueño.

  3. ¿Cómo deberá ser tu equipo ideal? Si quieres un 10 debes tener un equipo que pueda alcanzar un 10. No te conformarás con alcanzar un 5.

5ª LEY- LA LEY DE LA CADENA.

Es frecuente que los líderes de las organizaciones crean que todos sus seguidores se mantendrán en el equipo que integran. Ven su potencial, los animan para que lo desarrollen e intentan involucrarlos. Pero no siempre sale bien. Cuando se trata de trabajo en equipo es necesario tener en cuenta:


  1. No todos quieren decir que sí. Hay personas que simplemente no quieren hacerlo, independientemente de sus cualidades y del resto del equipo. Se aferran a su zona de confort y no están dispuestas al cambio.

  2. No todos deben decir que sí. La gente tiene sus propias metas y agendas, tienen otros planes y no les interesa tu misión.

  3. No todos pueden decir que sí. Quizás no sean capaces de mantener el ritmo de los demás integrantes del equipo, no pueden ver el cuadro completo o no pueden cumplir las expectativas para su función.


El equipo es como una cadena. Si detectas en ella eslabones débiles, puedes entrenarlos para fortalecerlos o quitarlos. La primera opción es más trabajosa, exige un esfuerzo extra de todos y lleva tiempo, pero vale la pena si crees que el resultado favorecerá el trabajo del equipo y el logro de la misión. Lo importante es que en la cadena no existan eslabones débiles, porque se afectarán los logros.

6ª LEY – LA LEY DEL CATALIZADOR.

Los catalizadores son personas que logran lo que se proponen. Es el integrante del equipo que en momentos difíciles se vuelve clave para evitar el fracaso y logra la meta que parecía imposible. Ningún equipo puede alcanzar sus metas más importantes si no tiene un catalizador.


¿Cuáles son los rasgos que definen a un catalizador? Los catalizadores son:


  1. Intuitivos. Los catalizadores sienten cosas que otros no sienten, pueden reconocer la adversidad antes de que ocurra y anticipar la estrategia.

  2. Comunicativos. Mantienen al equipo en movimiento diciendo cosas para inspirar y estimular a los demás. Esto se ve en los líderes políticos. Personas como Churchill, Roosevelt y Kennedy cambiaron el mundo con sus palabras. Ellos fueron verdaderos catalizadores

  3. Apasionados. Sienten cosas que otros no sienten, pues son apasionados por lo que hacen.

  4. Talentosos. Su talento es tan fuerte como su pasión.

  5. Creativos. Son capaces de crear estrategias diferentes y originales porque sus pensamientos van por caminos diferentes de los de sus compañeros de equipo. Son innovadores.

  6. Iniciativos. Los rasgos anteriores hacen que los catalizadores sean dueños de iniciativas, hacen cosas que otros no pueden hacer y muestran extraordinaria disciplina en sus acciones.

  7. Responsables. Se responsabilizan por las acciones que emprenden.

  8. Generosos. Son capaces de dar, de compartir sus ideas, tiempo, ganancias personales, con el fin de mejorar el equipo.

  9. Influyentes. Son hábiles para conducir a sus compañeros de equipo de manera especial, porque los demás miembros lo seguirán por sus dotes de líder.

7ª LEY- LA LEY DE LA BRÚJULA.


La visión es fundamental para todo equipo. Actúa como la brújula: marca la dirección hacia la cual marchar. Una gran visión antecede a un gran logro. Si un equipo no tiene una visión impulsora, probablemente se estanque y no sirva para nada. Por el contrario, si un equipo se enfoca en una visión, se activa y se vuelve confiable.


La visión de un equipo debe estar alineada con una:


  1. Brújula moral (mirar por encima). Da integridad a la visión. Asegura al equipo que está trabajando por las razones correctas.

  2. Brújula intuitiva (mirar hacia adentro). El fuego de la pasión y la convicción viene de adentro. La visión debe nacer del interior del líder y resonar dentro de los miembros del equipo.

  3. Brújula histórica (mirar hacia atrás). Toda visión debe establecer una conexión entre el presente, el pasado y el futuro.

  4. Brújula direccional (mirar hacia adelante). Es la dirección que viene de la sensación de propósito, de logros para el futuro.

  5. Brújula estratégica (mirar alrededor). Se refiere a considerar las estrategias y los recursos disponibles sin los cuales los logros no se harán realidad.

  6. Brújula visionaria (mirar más allá). Se trata de considerar la trascendencia del equipo y de sus logros.

Cada persona que integra un equipo necesita entender la visión. Si el equipo no tiene visión, debe desarrollar una y asegurarse de que sea compartida por todos sus miembros.

8ª LEY- LA LEY DE LA MANZANA PODRIDA.


No es raro que en un equipo aparezca algún integrante que por motivos de diversa índole tenga actitudes negativas, que muchas veces disfraza con habilidad. Las malas actitudes aseguran el fracaso del equipo. Es necesario tener en cuenta que:


  • Las actitudes levantan o derriban a un equipo. Las actitudes son contagiosas.

  • El optimismo, la humildad, el trabajo moral son actitudes positivas que se imitan. Pero también lo son las actitudes perjudiciales.

  • Las malas actitudes se contagian más rápido que las buenas.

Las actitudes nacen de la subjetividad, por tanto puede ser difícil identificar las malas. Ejemplos de ellas: incapacidad de la persona para admitir que ha obrado mal, falla en perdonar, envidia, exaltación del yo y deseo de acaparar todo el crédito por lo realizado.

La mayoría es consecuencia del egoísmo y perjudica profundamente al equipo.

9ª LEY- LA LEY DE LA CONFIABILIDAD.

“No trabajamos unos para otros; lo hacemos unos con otros”. Esa es la esencia de la confiabilidad.

En el trabajo de equipo, cada integrante debe poder confiar en que los demás cumplirán con su tarea en tiempo y forma. Esto es válido para cualquier tipo de actividad que requiera del equipo.


Hay una fórmula de la confiabilidad: Carácter + Capacidad + Compromiso + Constancia + Cohesión = Confiabilidad.


Cuando esas cinco cualidades están presentes en cada uno de los integrantes de un equipo, lograrán la confiabilidad para que el equipo tenga éxito.

10ª LEY- LA LEY DEL PRECIO.

Una razón muy frecuente por la que un equipo no alcanza todo su potencial es que los responsables del mismo, los líderes o dueños de la organización o empresa, no están dispuestos a “pagar el precio”, a salir de su zona de confort, tomar riesgos e intentar nuevos caminos.


Existen cuatro verdades acerca de esta Ley del precio que es necesario tener en cuenta:


1. Todos deben pagar el precio. Todos deberán renunciar a algo para ser miembros del equipo. Si el precio de ganar no lo pagan todos, entonces todos tendrán que pagar el precio de perder.


2. El precio se debe pagar permanentemente. Hay personas que creen que si logran una meta particular ya no tienen que crecer. Grave error. Si quieres alcanzar todo tu potencial, no debes aflojar el ritmo.


3. El precio aumenta si el equipo quiere mejorar, cambiar y mantenerse exitoso. Mantenerse en la cumbre cuesta aún más que alcanzarla. Mientras más alto esté el equipo más tendrá que pagar para conservar su lugar o para mejorarlo.


4. El precio nunca decrece. Nunca se triunfa de modo “más barato”. No funciona de esta manera. El precio de ser parte de un equipo ganador se paga con sacrificio, compromiso de tiempo, desarrollo personal y ausencia de egoísmo, entre otros.

11ª LEY- LA LEY DEL MARCADOR.


No importa a qué se dedique el equipo, sea cual sea la actividad, siempre hay un marcador que le indica dónde está parado, cuánto ha transitado y qué lejos está aún de la meta. Conocer el marcador es funda- mentar para evaluarse a sí mismo.


El marcador brinda una visión realista del estado de situación en todo momento, y es especialmente útil a la hora de tomar decisiones. Una vez que el equipo ha evaluado su situación, tomará las decisiones adecuadas para seguir rumbo a la meta.

12ª LEY- LA LEY DE LA BANCA DE APOYO.


Cualquier equipo que desee destacarse, debe tener tanto buenos iniciadores como buenos sustitutos. Es lo que se intenta hacer en los deportes. Los jugadores que esperan en la banca de suplentes, han sido elegidos tan cuidadosamente como los iniciadores que integran el equipo original.


En cualquier equipo la banca está constituida por las personas que añaden valor a la organización y que apoyan a los integrantes del equipo original con lo que hacen.

13ª LEY- LA LEY DE LA IDENTIDAD.


Los valores de la organización influyen y guían el comportamiento del equipo. En ocasiones, se encuentran equipos que tienen una meta común bien definida, pero que les falta valores comunes. Cada integrante tiene ideas diferentes acerca de lo que es importante. El resultado es el caos que a nada conduce. Cada uno intenta las cosas a su manera y el equipo se derrumba.


Los valores definen al equipo y le dan identidad, tanto para sus miembros, sus socios potenciales, sus clientes, como para el público. Es fundamental generar instancias en las que se comuniquen estos valores, nadie debe quedar afuera de ellos. Esta comunicación debe ser tan eficaz que permita que cada integrante del equipo se apropie de esos valores y los integre como propios.

14ª LEY- LA LEY DE LA COMUNICACIÓN.


El poder de esta ley radica en el hecho de que la interacción aviva la acción. Un equipo solo puede triunfar con una buena comunicación, no importa que se trate de una familia, una empresa, una iglesia o un club deportivo. El compromiso, la conexión, la responsabilidad, aumentan con la comunicación. La disposición para hablar y escuchar de sus miembros, es condición que favorece la calidad de un equipo.


Un equipo en el que algunos integrantes no permiten a los demás saber lo que está pasando, se frustrará y se estancará, porque nadie tendrá conocimiento de cuál es el asunto verdadero.


Todo equipo puede aprender a desarrollar buena comunicación en cuatro áreas:


1. Del líder a los compañeros de equipo. Un líder debe ser capaz de comunicarse fluidamente con eficacia con los demás integrantes del equipo.


2. De los compañeros de equipo al líder. Los buenos equipos no son aquellos en los que sus integrantes dicen “sí” a todo. Por el contrario, hablan franca y directamente con su líder, presentan ideas y opiniones. Esto requiere un líder con condición de saber escuchar.


3. Entre compañeros de equipo. Todos sus miembros deben comunicarse por el bien común.


4. Entre el equipo y el público. La comunicación interna no es la única comunicación, porque el equipo de alguna manera interactúa con personas externas a él, como clientes o público en general. En esta línea comunicacional, el equipo debe mostrarse receptivo, responsable y realista.

15ª LEY- LA LEY DE LA VENTAJA.


Los equipos siempre persiguen una ventaja. Mientras más competitivo es el mercado en el área a la que el equipo se dedica, más implacable es esta búsqueda. Para triunfar, un equipo necesita talento, trabajo duro, tecnología y eficiencia. Una condición fundamental es el liderazgo. Si un equipo tiene un gran liderazgo, entonces puede obtener todo lo demás que necesita para alcanzar su meta.


Si un equipo tiene un gran liderazgo, entonces puede obtener todo lo demás que necesita para alcanzar su meta.


La diferencia entre dos equipos igualmente talentosos es el liderazgo. Esa es la ley de la ventaja.

16ª LEY – LA LEY DE LA MORAL ALTA.


Cuando un equipo tiene la moral alta, logrará afrontar cualquier circunstancia que se le presente, y hasta creará sus propias circunstancias.


¿De qué manera se logra la moral alta de un equipo? Si eres un integrante del equipo, debes tener buena actitud y dar lo mejor de ti para apoyar a la gente del equipo. Pero si eres el líder, tu responsabilidad es mayor.


Existen cuatro etapas que indican a un líder qué debe hacer para elevar la moral de su equipo:

Etapa 1. Moral escasa. El líder debe hacer todo. Es lo que sucede cuando el equipo es negativo, está aletargado o desesperanzado. Generalmente, esta es la actitud de un equipo si está perdiendo. En este caso, el líder deberá investigar la situación, inspirar confianza, producir energía y transmitir esperanza en que los resultados mejorarán.


Etapa 2: Moral baja, el líder debe emprender acciones productivas. El líder será él mismo un ejemplo de lo que quiere que los demás hagan; se relacionará con personas de potencial; conseguirá pequeñas victorias y hablará de ellas con sus compañeros de equipo; comunicará con entusiasmo su visión.


Etapa 3: Moral moderada, el líder debe hacer cosas difíciles. El líder debe comenzar por mover el equipo en la dirección correcta. Un inicio es hacer él mismo las cosas difíciles y mostrar que sé puede. De esta forma se elevará la moral. Es una de las etapas más difíciles del liderazgo de equipo, porque el líder se torna agente de cambio.


Etapa 4: Moral alta, el líder debe hacer pocas cosas. La tarea del líder será ayudar al equipo a mantener la moral y el entusiasmo altos. Mantendrá al equipo enfocado, comunicará los triunfos, estará atento a lo que daña la moral para eliminarlo.

El proceso de levantar la moral de un equipo necesita un liderazgo fuerte y comprometido y es un proceso que lleva tiempo.

17ª LEY- LA LEY DE LOS DIVIDENDOS.


Para que un equipo crezca es necesario invertir en él. La inversión en el equipo crece con el tiempo, pero también crecen los dividendos que su trabajo logra. Invertir en un equipo favorece a todos los que lo conforman. ¿En qué consiste esa inversión?.

1. Decidir forjar un equipo. Es el inicio de la inversión.


2. Preparar el mejor grupo posible.


3. Pagar el precio para desarrollar el equipo, precio en energía, tiempo y dinero.


4. Emprender acciones juntos, como equipo. Brinda sensación de comunidad al equipo.


5. Desarrollar responsabilidad en los miembros del equipo.


6. Reconocer los méritos del equipo frente al éxito.


7. Velar porque la inversión en el equipo valga la pena.


8. Dejar de invertir en integrantes que no crecen.


9. Crear nuevas oportunidades para el equipo.


10. Dar al equipo la mejor oportunidad para triunfar. Una de las consecuencias extraordinarias de invertir en un equipo es que el esfuerzo asegura buenos dividendos, puesto que un equipo rinde mucho más que los individuos aislados.

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