Las diez razones por la que la gente fracasa de John C Maxwell.




1. Pobre capacidad de entender a la gente.


El peor obstáculo al éxito que veo en los demás es una capacidad pobre de entender a la gente. No hace mucho, el Wall Street Journal publicó un artículo sobre las razones por las que los ejecutivos fallan. Entre las primeras cosas de la lista estaba la incapacidad personal para relacionarse efectivamente con los demás.


Si no ha aprendido cómo relacionarse con las personas, siempre estará librando una batalla para triunfar. Sin embargo, aprender a relacionarse con las personas le ayudará más que cualquiera otra habilidad que pueda desarrollar. A la gente le gusta hacer negocios con las personas que les son simpáticas. O, como dijo el presidente Theodore Roosevelt: «El ingrediente más importante en la fórmula del éxito es saber cómo entenderse con la gente»



2. Una actitud negativa.


La forma en que reaccione a las circunstancias de su vida tiene mucho que ver con su bienestar y su éxito. W. Clement Stone cuenta una historia sobre una joven recién casada que viajó con su esposo al desierto de California durante la Segunda Guerra Mundial.


Debido a que ella había crecido en el Este, el desierto le parecía remoto y desolado. Nada hacía las cosas más fáciles en el lugar donde vivían. La única casa que pudieron encontrar fue una choza cerca de una villa de nativos americanos, ninguno de los cuales hablaba inglés. Ella pasaba gran parte del tiempo sola, temiendo asarse con el calor de cada día.


Cuando su esposo se fue por un largo período, ella escribió a su madre para decirle que había decidido volver a casa. Pocos días después, recibió esta respuesta:


Dos hombres miraban por entre los barrotes de una prisión, uno veía barro, el otro, estrellas.


Esas palabras ayudaron a la joven a ver las cosas en una forma difefente. Es posible que no haya podido mejorar las circunstancias, pero sí podía mejorar ella. Hizo amistades entre los vecinos nativos americanos, empezó a trabajar con ellos hilando y haciendo objetos de barro y se tomó tiempo para explorar el desierto y descubrir su belleza natural. Así, de un día para otro, estaba viviendo en un mundo nuevo. Lo único que había cambiado era su actitud.


Si sus circunstancias insisten en derribarlo, entonces quizás sea tiempo de cambiar, no su situación, pero sí su actitud. Si puede aprender a hacer lo mejor en cualquiera situación, podrá eliminar un tremendo obstáculo que se yergue entre usted y sus sueños.


3. Un mal ajuste.


Aunque siempre deberíamos examinar nuestras actitudes cuando no disfrutamos de las circunstancias, a veces se impone un cambio en la situación. En ocasiones, el mayor contribuyente a un fracaso crónico es un pésimo ajuste en las capacidades, intereses, personalidad o valores.


Pocas cosas en la vida son más frustrantes que encontrarse trabajando en una profesión u organización en la que uno no encaja. Es como usar zapatos dos números más grandes o más pequeños.


¿Es usted un vendedor metido a contador? ¿Es una ejecutiva de una corporación que estaría mejor en casa criando a los hijos? ¿Es un ingeniero que mejor debería estar pastoreando una iglesia? ¿Es un empresario trabajando para una organización cuya idea de progreso es ir lentamente hacia atrás?


Evalúese en la situación en que se encuentra. Si ve que no está donde le gustaría, piense en la posibilidad de un cambio.



4. Falta de enfoque.


Las cosas malas ocurren cuando una persona no está enfocada.


Cualquiera puede cometer un error cuando las cosas están tumultuosas. Sin embargo, las personas que no tienen un buen enfoque tienen problemas no porque estén demasiado ocupadas, sino porque sus prioridades no funcionan bien. Eso les hace perder su tiempo y sus recursos. Si usted va de tarea en tarea sin hacer ningún progreso, o nunca llega a la meta no obstante los esfuerzos que hace, examine su enfoque. Nadie puede avanzar sin esto.


5. Un compromiso débil.


Durante mucho tiempo, se pensó que la apatía era la moda. Tal parece que el esfuerzo y el compromiso recuperan su lugar como un estilo de vida. Eso es bueno, porque sin compromiso no se puede lograr nada que valga la pena. Johann Wolfgang von Goethe se refirió así a la importancia del compromiso: «Mientras la persona no se comprometa, habrá indecisión, inconvenientes e ineficacia constantes… En el momento que uno se compromete… una corriente completa de acontecimientos brotará de la decisión, poniendo a favor de uno todo tipo de incidentes imprevistos y asistencia material que nadie habría podido generar».


6. Falta de voluntad para el cambio


Quizás el enemigo más implacable de los logros, del crecimiento personal y del éxito es la inflexibilidad. Algunas personas parecen seguir tan enamoradas con el pasado que no pueden entenderse con el presente.


Usted no tiene que estar loco por cambiar para tener éxito, pero sí tiene que estar dispuesto a aceptar el cambio. El cambio es un catalítico para el crecimiento personal. Lo saca de la rutina, le da un nuevo comienzo y le provee de una oportunidad para reevaluar el rumbo que lleva. Si se resiste al cambio, en realidad se está resistiendo al éxito. Aprenda a ser flexible o aprenda como vivir con sus fracasos.


7. Una actitud del menor esfuerzo


Un obstáculo bastante común para tener éxito es el deseo de cortar camino y tomar la vía más corta para lograrlo. A la larga, esta actitud no paga bien. Como dijo Napoleón, la victoria pertenece a los que más perseveran.


La mayoría de la gente tiende a subestimar el tiempo que demanda alcanzar algo que valga la pena, pero para alcanzar el éxito, la persona tiene que estar dispuesta a pagar el precio.


Acortar camino es en realidad una señal de impaciencia y una autodisciplina muy pobre. Si está dispuesto a seguir adelante, podrá abrir camino allí donde no haya. Es lo que Albert Grey dice: «El común denominador del éxito radica en formarse el hábito de hacer cosas que a los que fracasan no les gusta hacer».


Si acostumbra a rendirse ante sus estados de ánimo o sus impulsos, entonces necesita cambiar su actitud ante las cosas que hay que hacer. El mejor método es fijarse normas que demanden responsabilidad. Soportar las consecuencias por algún error le ayudará a mantenerse en movimiento hacia adelante. Una vez que haya fijado las nuevas normas, trabaje según ellas, no según su estado de ánimo. Eso lo mantendrá en la dirección correcta.


La autodisciplina es una cualidad que se obtiene a través de la práctica. El psicólogo Joseph Mancusi ha dicho: «Las personas verdaderamente exitosas han aprendido a hacer lo que no surge en forma natural. El verdadero éxito descansa en experimentar miedo o aversión y actuar a pesar de eso».


8. Confiar solo en el talento.


El talento es sobrestimado, no porque no tenga valor, sino porque el talento solo no es suficiente para llevar a una persona a través de múltiples fracasos que trae la vida. Acompañado de una sólida ética de trabajo, el talento se esparce como la gasolina en un fuego. ¡Es explosivo!


Mientras más grande es su talento, más probabilidades hay que usted descanse fuertemente en él y evite el trabajo de cada día por perfeccionarlo. Si posee esta tendencia, póngase en un plan de crecimiento en el sentido de tratar de esforzarse al máximo con el talento que le ha dado Dios.


9. Una reacción a una información deficiente.


Los ejecutivos exitosos tienen en común la capacidad de hacer decisiones importantes basadas en una cantidad limitada de información. También tienen en común la capacidad de reunir información confiable para usarla cuando evalúan cada caso. El general Douglas MacArthur sabía de esto. Por eso dijo: «Sólo un cinco por ciento de un informe de inteligencia es verdadero. Saber aislar ese cinco por ciento es lo que hace a un buen comandante».



10. Ausencia de metas.


La última causa importante del fracaso es la ausencia de metas. Don Marquis percibe que «vivimos en un mundo donde la gente no sabe lo que quiere y es capaz de ir hasta el mismísimo infierno para tratar de conseguirlo».


Joe L. Griffith cree que «una meta no es más que un sueño con un tiempo límite». Muchas personas no tienen metas porque no sueñan. Como resultado, no tienen un deseo. Si esto lo describe a usted, entonces debe mirar bien dentro de sí y tratar de determinar por qué está en este planeta. Una vez que lo haya descubierto, sabrá a qué tirarle. (Analizaremos más este asunto en el siguiente capítulo.)


"El lado positivo del fracaso" por John C. Maxwell.





























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