Tres formas de acción física y mental, dominalas y cambia tu vida para siempre.





Los principales creadores de la Programación Neuro Lingüística fueron John Grinder y Richard Bandler.


El primero es uno de los lingüistas más destacados del mundo. Bandler es matemático, psicólogo gestáltico (la llamada «psicología de la forma») y experto en informática. Estos dos hombres decidieron asociar su talento para una tarea extraordinaria: salir a modelar la conducta de los mejores en su actividad, cualquiera que ésta fuese. Buscaban a los individuos más eficaces en la creación de lo que más ansía la mayor parte de los humanos: el cambio. Entre los individuos más notables, estudiaron a hombres de negocios, terapeutas y otros, a fin de condensar las lecciones y los patrones de conducta que estas personas habían descubierto a través de años de errores y nuevos intentos.


Bandler y Grinder descubrieron que son tres los ingredientes básicos que deben duplicarse al efecto de reproducir cualquier forma de excelencia humana. Son, en realidad, las tres formas de acción mental y física que guardan una relación directísima con la calidad de los resultados que obtenemos. Podemos considerarlas como las tres puertas de acceso a un espectacular banquete.


1. La primera puerta representa el sistema de creencias de una persona.


Lo que una persona cree, lo que juzga factible o no, en gran medida determina lo que es capaz de hacer o no. Hay un antiguo dicho que reza: «Tanto si crees que puedes hacer una cosa como si no, tienes razón». Hasta cierto punto esto es cierto, ya que cuando uno considera que no puede hacer algo, envía a su sistema nervioso mensajes coherentes que limitan o suprimen su capacidad para hacer precisamente ese algo. Por el contrario, si envía usted a su sistema nervioso mensajes constantes y coherentes que reflejen la convicción de que puede hacerlo, éstos transmiten a su cerebro la señal para que produzca el resultado deseado y ello abre la posibilidad de hacerlo. Así que, si uno logra modelar el sistema de creencias de una persona, habrá dado el primer paso para actuar como lo hace el modelo y producir un resultado similar.


1. La segunda puerta que debe abrirse es la de la sintaxis mental de una persona.


La sintaxis mental es el modo en que los individuos organizan sus pensamientos. Dicha sintaxis es como un código. Un número de teléfono consta de siete dígitos, pero hay que marcarlos en el orden correcto para establecer contacto con la persona con quien se desea hablar. Lo mismo se aplica cuando uno quiere establecer contacto con aquella parte de su cerebro y de su sistema nervioso que más eficazmente puede ayudarle a lograr la reacción que se propone conseguir. Un caso evidente es el de la comunicación interpersonal. Muchas veces las personas no se comunican bien entre sí porque utilizan distintos códigos, distintas sintaxis mentales. Descifre usted los códigos y habrá pasado la segunda puerta hacia el modelado de las mejores cualidades de la gente.



1. La tercera puerta es la fisiología.


Entre la mente y el cuerpo existe una vinculación total. El modo en que utiliza usted su fisiología (la manera de respirar, las posturas y actitudes corporales, las expresiones faciales, la naturaleza y la calidad de sus movimientos) determinan efectivamente el estado en que se encuentra. Y éste, a su vez, determina la variedad y la calidad de los comportamientos a su alcance.


Aprende a utilizar estas puertas a tu favor, y no tendrás ningún problema en poder modelar a tus mentores, a esa gente que admiras.

Nunca dejamos de modelar. ¿Cómo aprenden a hablar los niños? ¿Cómo aprende un atleta joven de otro más avanzado? ¿Cómo aprende a estructurar su compañía el empresario en ciernes? He aquí un ejemplo sencillo de modelado, tomado del mundo empresarial.


En este mundo, muchos ganan mucho dinero gracias a la «diferencia de fase».


Estamos en una cultura lo bastante homogénea como para que lo que funciona en un lugar funcione también, a menudo, en otro. Si alguien ha montado un negocio próspero vendiendo pastas de chocolate en un punto céntrico de Miami, muy probablemente el mismo negocio podría ir bien en un punto céntrico de Nueva York. Si un servicio de mensajeros consigue hacerse famoso en Chicago vistiendo a sus empleados con un uniforme llamativo, es probable que se consiguiera lo mismo en Los Ángeles.


Lo único que hacen muchos de quienes triunfan en los negocios consiste en descubrir algo que haya servido en algún lugar y repetirlo en otra parte antes de que haya pasado la fase o período de gracia. No se necesita sino adoptar un sistema probado y duplicarlo, o lo que tal vez sería mejor, perfeccionarlo. Quienes actúan de esta forma tiene el éxito garantizado.








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